La Ing. Mariel Valeriano, graduada de Ingeniería Nuclear del Instituto de Tecnología Nuclear Dan Beninson (UNSAM-CNEA), defendió su tesis doctoral en el marco del convenio de cotutela entre la Universidad Nacional de San Martín y la Università di Pavia, Italia. Como resultado de este recorrido académico, obtendrá el título de Doctora en Tecnología Nuclear por el Instituto Dan Beninson y el de Doctora en Física por la Università di Pavia. La instancia constituye un hito para el Instituto, que este año celebra 20 años de trayectoria.
El viernes 25 de septiembre, en el Auditorio del Instituto de Tecnología Nuclear Dan Beninson, ubicado en el Centro Atómico Ezeiza, Mariel Valeriano defendió su tesis titulada “Developments in dosimetry for cancer treatment with proton therapy”, correspondiente al Doctorado en Tecnología Nuclear y el Doctorado en Física.
La defensa se desarrolló íntegramente en inglés y contó con la participación de integrantes del jurado conectados desde Italia y Japón. La instancia fue transmitida en vivo a través del canal oficial de YouTube del Instituto y pudo ser seguida de manera remota por integrantes de la comunidad académica y científica.
El recorrido de Mariel representa una trayectoria de formación que comenzó en el propio Instituto. Oriunda de Salta, inició en 2017 la carrera de Ingeniería Industrial en la Universidad Nacional de Salta. En 2019, luego de aprobar el examen de ingreso al Ciclo Superior del Instituto Dan Beninson, se incorporó a la carrera de Ingeniería Nuclear y comenzó su formación en el ámbito nuclear.
Desde entonces, su recorrido académico estuvo marcado por el interés en la investigación y la búsqueda de nuevos conocimientos. Su trabajo final de grado estuvo vinculado con la dosimetría computacional, una línea que continuó profundizando durante su formación doctoral.
Investigación para una protonterapia más precisa
La tesis aborda uno de los desafíos vinculados con la aplicación de la protonterapia: determinar con mayor precisión la dosis de radiación que recibe el tejido durante un tratamiento.
A diferencia de los tratamientos tradicionales con radiación electromagnética (como los fotones), la protonterapia funciona como un «disparo de precisión»: libera la dosis máxima de radiación justo en la lesión, reduciendo el impacto en los tejidos sanos circundantes y en los que atraviesa el haz. Sin embargo, el desafío es que distintas células y tejidos pueden reaccionar de manera muy diferente ante una misma dosis física de radiación.
Ante este problema, la investigación de Mariel desarrolló dos modelos biofísicos, denominados PhID y COMPhID. Estas herramientas permiten vincular las características físicas de la radiación con la respuesta biológica de las células, logrando una estimación mucho más precisa del efecto real del tratamiento y ajustando la dosis a las necesidades de cada paciente.
Su investigación busca contribuir a una aplicación más precisa de la protonterapia, desarrollando nuevas herramientas para comprender cómo responde el tejido a la radiación. Este aporte cobra especial relevancia ante la puesta en marcha del Centro Argentino de Protonterapia (CeArP).
El trabajo fue desarrollado en colaboración con instituciones científicas y académicas de Argentina e Italia, entre ellas la Università di Pavia y centros vinculados al Instituto Nazionale di Fisica Nucleare (INFN). Como parte de su formación doctoral, Mariel realizó además una estadía de seis meses en Italia y participó de trabajos con equipos interdisciplinarios.
Una formación que atraviesa fronteras
La defensa doctoral fue el resultado de un trabajo conjunto entre investigadores y docentes de ambos países. La tesis contó con la dirección de la Dra. Sara González, por Argentina, y la Prof. Silva Bortolussi, por Italia, y con la codirección del Dr. Gustavo Santa Cruz, por Argentina, y el Prof. Ricardo Ramos, por Italia.
La Dra. Sara González, directora académica del Doctorado en Tecnología Nuclear y directora de la tesis de Mariel, se mostró especialmente emocionada durante la defensa. El momento sintetizó años de acompañamiento académico y de trabajo conjunto, desde las primeras etapas de la investigación hasta la instancia final de presentación ante un jurado internacional.
Para el Dr. Gustavo Santa Cruz, codirector argentino de la tesis, este recorrido también pone en evidencia la importancia de sostener el ecosistema científico y educativo que permite que el conocimiento continúe desarrollándose a lo largo del tiempo. La investigación, señaló, necesita de condiciones que permitan que los resultados no queden estancados en el papel, sino que puedan ser retomados, profundizados y ampliados por nuevas generaciones.
En este sentido, la trayectoria de Mariel también pone en valor el papel de la educación pública, gratuita y de calidad en la formación de profesionales capaces de desarrollar investigaciones de alto nivel y participar de proyectos científicos de alcance internacional.
Un hito para el Instituto Dan Beninson
La obtención de esta doble titulación doctoral internacional constituye un hito para el Instituto Dan Beninson y adquiere un significado especial en el año en que la institución celebra sus 20 años de trayectoria.
El recorrido de Mariel —desde su formación como estudiante de Ingeniería Nuclear en el IDB hasta la obtención de dos títulos doctorales, uno por la UNSAM y otro por la Università di Pavia— refleja la continuidad de un proyecto institucional basado en la formación de profesionales altamente especializados, la investigación y la cooperación científica internacional.
También expresa una concepción de la ciencia como un proceso colectivo y sostenido: los conocimientos se construyen, se comparten y se transmiten para que puedan ser retomados por quienes continúan el camino.
La defensa de Mariel Valeriano no marca solamente el cierre de una etapa de formación. Es también una expresión de lo que el Instituto Dan Beninson construyó durante estos 20 años: una comunidad capaz de formar profesionales, generar conocimiento y proyectarlo más allá de sus aulas, sus laboratorios y sus fronteras.
